Por cierto…Ni viudas ni hijas del rock and roll

Por cierto…Ni viudas ni hijas del rock and roll

¿Qué tienen en común Nina Simone, Aretha Franklin, Odetta, Carole King, Janis Joplin, Patti Smith, Wanda Jackson y Shirley Manson, por nombrar algunas, con Mamie Smith, Memphis Minnie, Sister Rosetta Tharpe, Janis Martin, Barbara Lynn, Debbie Harry, Joan Baez, Ronnie Spector y Jayne County? Todas ellas son rockeras trascendentales, con historias caracterizadas por su pasión, talento y vocación artística: hicieron aportes clave pero en general fueron inexistentes para la Historia mundial del rock, sin reconocimiento en vida y en el final, muriendo olvidadas y en la miseria.

Así lo expone en Mostras del rock (Ediciones Futurock) la cantante Barbi Recanati. A través de su libro y por medio de 50 mujeres que coinciden en ser artistas que la inspiran y en haber protagonizado la génesis del rock. “Es una novela gráfica, ilustrada en su totalidad por PowerPaola, con globos y viñetas que le dan formato de diario, con accesibilidad a la lectura, a tono con el objetivo de divulgación. Es sobre la historia del rock y las cosas que a mí me hubiera gustado saber”, dice Recanati, quien relata que haber escuchado de niña a Grace Slick por televisión con su banda Jefferson Airplane, cantando “Somebody To Love” fue lo que definió su carrera.

Recanati está en pleno proceso de lanzar un nuevo disco, tras su primer disco solista, Ubicación en tiempo real, editado en 2020. Por otro lado, fue nominada a dos premios Gardel (se entregan en junio) por mejor Canción del año con “Que No” y Mejor Álbum de Rock Alternativo. En el prólogo, Recanati escribe: “Cambió mi vida para siempre descubrir que las historias que estas artistas protagonizaban eran los momentos más fundamentales para el rock: el primer blues grabado en la historia, la incorporación de cantantes afrodescendientes en las listas radiales, la invención de los sintetizadores, los primeros sellos autogestivos, los primeros movimientos políticos en la música, las canciones de protesta, los discursos más valientes hechos canciones, la revolución sexual, la lucha por los derechos civiles, por el aborto, por la emancipación de la mujer, por los derechos LGBTIQ+, todo esto siempre en manos de artistas mujeres cis, lesbianas, trans que eran un peligro para el sistema del cual la industria musical dependía”.

Recanati asegura que de su listado de “mostras” (que revisa hasta los años 90), lo que más la impactó fue que la mayoría fue completamente borrada de la historia del rock y que las pioneras fueran mujeres afrodescendientes, lo que hacía su camino mucho más difícil. El recorrido arranca con Mamie Smith, nacida en Ohio en 1891, que es incluida como un reemplazo inesperado de una compañera: en menos de un año, con “Crazy Blues” –considerado el primer blues grabado– vendió un millón de copias, inauguró las listas llamadas raciales por mucho tiempo y luego las de R&B.

Luego la lista sigue con Bessie Smith, Memphis Minnie y Sister Rosetta Tharpe, las fundadoras de los géneros gospel, blues, R&B, la base para lo que luego sería el rock. Incluso para escribir el libro, Recanati contó con asesoramiento antirracista de parte de la experta Alexandra Jamieson. Otra de las mencionadas es Carole King, una de las compositoras más influyentes del siglo XX. Cuando la mayoría de las canciones que recordamos de los 50 y 60 eran escritas por un grupo reducido de compositores en oficinas, ella reinaba componiendo gran parte de lo que sonaba en las radios. Y si pensamos en la primera chica al frente de una banda con una guitarra colgando, ahí está Barbara Lynn. Zurda como Hendrix y tan contemporánea que podrían haber compartido cartel. Ella desapareció de la escena musical hasta mediados de los 80, cuando murió su marido y volvió a salir de gira. El mundo ya estaba en otro contexto musical y cultural, pero aún así logró seguir vigente y ser respetada.

Odetta es otra de las mujeres destacadas. Fue bautizada por el mismo Martin Luther King como “la reina del folk americano”, cantó “I’m On My Way” (canción de gospel tradicional de los trabajadores esclavizados) el día del inmortal discurso de “I have a dream…” en Washington. En los 60 el folk tuvo un revival y fue imprescindible para el movimiento hippie; inundaba los cafés californianos, festivales y protestas. Cuando pensamos en el folk, la primera imagen que recibimos es la de Bob Dylan, pero lo cierto es que algunos años antes estaba una tal Odetta que influyó de manera profunda tanto a Dylan como a Joan Baez y a Bruce Springsteen. Fue una de las primeras voces que ubicó a al folk nuevamente como género musical, pero a diferencia de Woody Guthrie o Pete Seeger, ella era mujer y afrodescendiente. Transformó sus canciones de blues en folk de protesta. En un contexto donde continuaba la segregación racial, su voz se transformó en un himno para los derechos civiles.

Otra de sus fascinantes pero ninguneadas mostras rockeras es Wanda Jackson. Todos saben de Elvis Presley pero ella no logró ni acercarse a su popularidad. Aunque es considerada la primera cantante de rock and roll y madre del Rockabilly. La artista afrodescendiente Big Mama Thornton, otra de las mencionadas, hace poco tiempo tuvo una reaparición mundial y reconocimiento al protagonizar La madre del blues, una película candidata a varios Oscar e interpretada por la actriz Viola Davis.

Aunque tarde, todas las pioneras empezaron a reaparecer en diferentes espacios. ¿Se puede saldar esa deuda histórica que queda con ellas, sobre todo con las que ya no están? Recanati responde: “Saldar no, pero sí creo que se puede reivindicar su lugar en la historia mundial de la música y que las nuevas generaciones no las vuelvan a olvidar”.

Heroínas de ese territorio

Hay revancha para las rockeras argentinas, o al menos así se vislumbra en el presente, algo promisorio tras añares de injusticias e inequidades en la escena local: siempre relegadas, nunca protagonistas, todas pelearon por tener un lugar en la industria. Así lo ratifica Brilla la luz para ellas. Una historia de las mujeres en el rock argentino 1960-2020 (Marea Editorial), el nuevo libro con una precisa investigación de la periodista Romina Zanellato.

“¿Cómo era la tradición de las rockeras nacionales?, ¿quiénes fueron las pioneras en el rock argentino?”. Responder a estos y otros interrogantes fue lo que motivó el libro y donde surgen retazos que reconstruyen el camino de forma exhaustiva. Otros libros que destacan para indagar sobre el tema a nivel local son Asesínenme. Rock y feminismo en los años 70 (Planeta), de María Rosa Yorio; Resistencia (Alcohol y fotocopias), de Patricia Pietrafesa, y Mina de Rock (Atuel), de Karim Gonzalez.

Sandra Mihanovich fue la primera mujer en llenar el estadio obras.

Si de pioneras del universo rockero se trata, Gabriela Parodi fue la primera mujer aceptada en el rock; Carola, la primera blusera; Sandra Mihanovich, la primera en llenar el estadio Obras. Tampoco faltan emblemáticas como Cristina Plate, Gabriela Epumer, María Rosa Yorio, Pat Pietrafesa, Leonor Marchesi, Fabiana Cantilo, Rosario Bléfari, Silvina Garré, María Fernanda Aldana, Barbi Recanati, Claudia Puyó, Lucy Patané, Lula Bertoldi (Eruca Sativa) y bandas como las Riot Grrrl, She Devils y tantas otras, populares en el mundillo del under.

Desde los 80, la historia se vuelve más amplia e inabarcable y ya de los 90 hasta 2010, la narración deja atrás el orden cronológico usado hasta ese momento para “explotar tal como lo hizo la música”, según marca Zanellato. Su texto también aporta la novedad de registrar por primera vez en forma integral los diversos roles no solo artísticos sino de productoras, managers, técnicas y más, de las artistas históricamente ninguneadas en el rubro y este género musical, donde predomina el machismo y la misoginia. Para esto, su autora realizó 50 entrevistas e incluye relatos que casi duplican esa cifra; rescata a músicas del género y la escena local. Lo hace en lenguaje inclusivo, por ejemplo hablando de “músicxs”.

Del siglo XXI, donde termina el recorrido propuesto por Zanellato, no falta quienes propiciaron reconocimiento e hitos victoriosos para todas ellas. La gestación de la Ley de cupo femenino en escenarios (Ley 27539, aprobada en 2019 por el Congreso) –iniciativa liderada por Celsa Mel Gowland, exfuncionaria del INAMU–; la marea verde; el #NoNosCallamosMás; el caso del juicio por abuso y violación de menores que condenó al músico Cristian Aldana y el valor que tuvo Ariell Carolina, rol clave para que las denuncias contra él sean escuchadas. “El contexto en el cual se produce la música es fundamental para entender las experiencias y los testimonios de esta historia” , explica su autora. Un cambio de paradigma y cierre simbólico se da con la entrega del premio Gardel de oro por primera vez a una rockera, Marilina Bertoldi, y la segunda mujer en ganarlo tras 20 años (Mercedes Sosa lo recibió en la segunda edición, 2000). A tono, Zanellato comparte una playlist con 157 canciones de estas rockeras.

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